Mi autorretrato: cómo he llegado a estudiar magisterio.

Mi pasión por la enseñanza y por los más pequeños empezó hace mucho tiempo. En educación primaria, estudiaba los exámenes explicándoles la lección a mis muñecos y sintiéndome la maestra con aclaraciones en la pizarra, instrumento fundamental en mi habitación y que actualmente sigo teniendo. Siempre he sido la más pequeña de ambas familias, tanto paterna como materna, y cada navidad le pedía a los reyes magos un hermanito o al menos un primito. El hermano nunca llegó, pero el primo sí, y tal fue mi emoción cuando me dieron la noticia que me pasé un día llorando de alegría. Siempre he tenido un imán para los niños y niñas pequeños,  al igual que mis padres y mi hermano, nos etiquetan como los niñeros allá donde vamos.

Durante mis cuatro años de educación secundaria y mis dos años de bachillerato, fui cambiando de opinión acerca de mi futuro. Jueza, arquitecta, médica, bombera, profesora, enfermera, un montón de profesiones entre las que no me decidía hasta el día que me tocó elegir y opté por estudiar psicología. Mis cuatro años de carrera estuvieron marcados por niveles de motivación muy variados. Empecé con ganas, aunque no era vocacional, en algunos momentos complicados de mi vida había acudido al psicólogo y me habían ayudado muchísimo, esa era la principal razón por la que estudiaba ese grado, junto a la influencia social que había recibido de mi entorno para dedicarme a alguna profesión con alto prestigio. Siendo profesora de karate, así como monitora y coordinadora de tiempo libre, me quitaría esa espinita de trabajar con los niños. Eso pensaba, sin embargo mis ganas por  enseñarles y a la vez aprender de ellos aumentaban cada año. En segundo me di cuenta de que acabaría psicología pero posteriormente estudiaría magisterio, y en las prácticas de cuarto reafirmé mi idea al realizarlas en el departamento de orientación de un colegio de integración. Fue una grandísima experiencia de la que aprendí muchísimo.

Psicología

 

Junio de 2014, llegaba el momento de decidir y no lo dudé, admitida en el grado de magisterio de educación primaria, llegué a Escuni lugar en el que espero convertirme en una gran profesora.

Para acabar mi autorretrato, me gustaría decir, que no hay mayor satisfacción que despertarse cada día sabiendo que haces lo que de verdad te gusta y lo que te lleva al lugar en el que quieres dedicar gran parte de tu vida.

Pasión desde pequeña..

 

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